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Descubre Cómo un Organismo Sin Cerebro y la IA Están Rediseñando las Ciudades del Futuro

Publicado el 17-10-2025

En la búsqueda de soluciones innovadoras para los desafíos urbanos del siglo XXI, una startup emerge con una propuesta audaz: transformar la inteligencia biológica de un humilde moho viscoso en algoritmos de vanguardia para construir ciudades más resilientes y eficientes.

La Inspiración Inesperada: La Resistencia del Moho Viscoso

Durante milenios, la humanidad ha ideado complejos sistemas para la planificación y construcción de sus asentamientos. Sin embargo, en un giro sorprendente, la empresa emergente Mireta propone mirar a un maestro de la eficiencia de redes con una historia evolutiva de 600 millones de años: el moho viscoso. Este organismo unicelular, conocido científicamente como Physarum polycephalum, desafía las clasificaciones tradicionales al no ser planta, animal ni hongo, sino una entidad fascinante que ha capturado la atención de científicos e ingenieros por su capacidad innata para resolver problemas de optimización de manera elegante y robusta.

Mireta, con sede en Cambridge, Massachusetts, está liderando un movimiento pionero que busca traducir las «superpotencias biológicas» de este organismo en algoritmos avanzados. El objetivo es claro: mitigar la congestión, optimizar los tiempos de tránsito y minimizar las interrupciones relacionadas con el clima en las urbes globales. La biomimética, el arte de imitar las soluciones de la naturaleza para resolver problemas humanos, alcanza aquí una nueva dimensión, prometiendo una revolución en el campo de la ingeniería urbana y la inteligencia artificial aplicada al diseño de ciudades inteligentes.

Desentrañando la Inteligencia de Physarum polycephalum

Para comprender el potencial de Mireta, es crucial entender cómo funciona el moho viscoso. Cuando busca alimento, este «blob» amarillo sin cerebro emite proyecciones tentaculares en múltiples direcciones. Una vez que encuentra una fuente de nutrientes, refuerza las rutas más eficientes que conducen a ella, al tiempo que abandona los caminos menos productivos. Este proceso dinámico y autoorganizado culmina en la creación de redes optimizadas que no solo son eficientes, sino también increíblemente resilientes.

La habilidad de Physarum polycephalum para encontrar la ruta más corta entre múltiples puntos, manteniendo al mismo tiempo conexiones de respaldo cruciales, lo ha convertido en un objeto de estudio predilecto para investigadores en diseño de redes. Un ejemplo emblemático de su destreza ocurrió en 2010, cuando científicos de la Universidad de Hokkaido lo colocaron sobre un mapa del sistema ferroviario de Tokio, marcando las estaciones principales con copos de avena. Sorprendentemente, el organismo replicó con precisión la intrincada red ferroviaria de la metrópolis japonesa, demostrando una capacidad de optimización que rivaliza con la ingeniería humana.

Desde entonces, el moho viscoso ha sido utilizado en experimentos que van desde la resolución de laberintos hasta el mapeo de la materia oscura que cohesiona el universo. En países como México, Gran Bretaña y la península ibérica, se ha recurrido a este organismo para proponer rediseños de redes viales, aunque pocas de estas pruebas han trascendido a implementaciones a gran escala en el mundo real.

De la Biología al Algoritmo: La Propuesta de Mireta

Tradicionalmente, la investigación con moho viscoso implicaba el uso físico del organismo en mapas impresos. Sin embargo, Raphael Kay, cofundador y jefe de diseño de Mireta, con una sólida formación en arquitectura e ingeniería mecánica y actualmente doctorando en la Universidad de Harvard, explica que el enfoque de su startup es diferente y más escalable. Su equipo ha estudiado meticulosamente el comportamiento del moho viscoso en el laboratorio, identificando los principios clave que lo hacen tan efectivo en la creación de redes. Estos principios han sido luego traducidos en un conjunto de reglas que conforman el corazón de su algoritmo.

La ventaja de este enfoque algorítmico es su capacidad para abordar problemas de planificación urbana de una complejidad mucho mayor sin necesidad de organismos reales. El software de Mireta puede incorporar una vasta gama de factores: desde zonas inundables y patrones de tráfico, hasta restricciones presupuestarias y futuras proyecciones de crecimiento. Esto permite diseñar soluciones que no solo son eficientes, sino también robustas frente a los desafíos impuestos por el crecimiento demográfico, el envejecimiento de las infraestructuras y los efectos del cambio climático, una preocupación central para las ciudades en expansión.

Aplicaciones Potenciales y el Debate en la Planificación Urbana

Las aplicaciones del algoritmo de Mireta son vastas y prometedoras. Podría ser utilizado para conectar estaciones de metro de manera más eficaz, diseñar carriles bici optimizados, mejorar la logística de cadenas de suministro o incluso optimizar líneas de montaje en fábricas. La visión de Mireta es utilizar esta `inteligencia biológica` para crear `infraestructuras urbanas` más `sostenibles` e `inteligentes`.

No obstante, la innovación no llega sin escepticismo. Geoff Boeing, profesor asociado en el Departamento de Urbanismo y Análisis Espacial de la Universidad del Sur de California, argumenta que estos algoritmos no abordan las «realidades complejas de entrar en una sala con un grupo de stakeholders y co-visionar un futuro para su comunidad». Según Boeing, muchos de los problemas de la `planificación urbana moderna` no son puramente técnicos, sino que conllevan desafíos políticos y sociales intrínsecos. «No es que no sepamos cómo hacer que las redes de infraestructura sean eficientes, resilientes y conectadas, es que es políticamente difícil hacerlo», señala.

Por otro lado, Michael Batty, profesor emérito del Centre for Advanced Spatial Analysis de University College London, ve un gran potencial. «Hay ciertamente potencial para la exploración», comenta, recordando que la humanidad siempre ha buscado paralelos entre los sistemas biológicos y las ciudades. Durante décadas, los diseñadores han recurrido a la naturaleza para buscar inspiración, como los sistemas de ventilación inspirados en los termiteros o los trenes bala modelados a partir del pico del martín pescador. Este enfoque, la `biomimética`, es una fuente inagotable de `innovación digital` y `tecnologías emergentes`.

El Futuro de la Optimización de Redes: Más Allá del Moho Viscoso

Batty también comparte la preocupación de Boeing sobre el riesgo de que tales algoritmos refuercen una planificación «de arriba hacia abajo», cuando la mayoría de las ciudades crecen de forma orgánica, «de abajo hacia arriba». Sin embargo, Kay de Mireta argumenta que la belleza de su algoritmo reside precisamente en su capacidad para imitar este crecimiento biológico descentralizado. Al igual que el moho viscoso, que comienza desde múltiples puntos y se conecta orgánicamente en lugar de seguir caminos predeterminados, el algoritmo de Mireta busca reflejar esa esencia de autoorganización.

Desde su lanzamiento a principios de este año, Mireta ya ha trabajado en aproximadamente cinco proyectos, demostrando la viabilidad de su propuesta. Y el moho viscoso es solo el comienzo. El equipo de Mireta ya está explorando algoritmos inspirados en otros organismos, como las hormigas. Estos insectos, al igual que el moho viscoso, utilizan soluciones descentralizadas para la `optimización de redes`, dejando rastros químicos que se fortalecen con el uso y guían a sus congéneres. «La biología ha resuelto casi todos los problemas de redes imaginables», afirma Kay, encapsulando la profunda creencia en el poder de la naturaleza como fuente de sabiduría ingenieril.

Conclusión: La visión de Mireta representa un fascinante cruce entre la `biología computacional`, la `inteligencia artificial` y la `planificación urbana`. Al traducir la probada eficiencia de la naturaleza en `algoritmos sofisticados`, la startup no solo ofrece herramientas para una `mejor gestión de recursos` y una `infraestructura urbana` más robusta, sino que también nos invita a reconsiderar cómo definimos la inteligencia y dónde la buscamos. En un mundo que se urbaniza rápidamente y enfrenta desafíos sin precedentes, la humilde sabiduría del moho viscoso, magnificada por la `tecnología`, podría ser la clave para construir las `ciudades inteligentes` y `sostenibles` del mañana.

Fuente original: This startup thinks slime mold can help us design better cities