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Alerta Climática: ¿Sabotea la Carrera por el Lucro la Confianza y el Futuro de la Geoingeniería Solar?

Publicado el 05-11-2025

Mientras el cambio climático exige soluciones urgentes, la geoingeniería solar emerge como una promesa controvertida. Sin embargo, la creciente incursión de empresas con fines de lucro en este campo genera una profunda preocupación entre la comunidad científica, amenazando la transparencia, la confianza pública y la viabilidad a largo plazo de estas cruciales intervenciones tecnológicas.

El Despertar de la Geoingeniería: Entre la Promesa y la Polémica

El cambio climático representa uno de los desafíos más apremiantes de nuestro tiempo, impulsando una búsqueda desesperada de soluciones que puedan mitigar sus devastadores efectos. Entre las propuestas más audaces y, a la vez, controvertidas, se encuentra la geoingeniería solar, o como prefieren llamarla algunos científicos, los Métodos de Reflexión de la Luz Solar (SRM, por sus siglas en inglés). La premisa es simple pero poderosa: alterar la reflectividad de la Tierra para contrarrestar el calentamiento global provocado por la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera. La idea no es nueva; la naturaleza ha demostrado su viabilidad a través de grandes erupciones volcánicas que han inyectado partículas en la estratosfera, generando un enfriamiento temporal del planeta.

Durante décadas, la investigación en SRM ha avanzado de forma cautelosa, principalmente en el ámbito académico y público, explorando tanto los potenciales beneficios como los riesgos inherentes. Modelos climáticos y análisis de investigadores de todo el mundo han sugerido que, si bien no es una solución perfecta ni sustituye la necesidad urgente de reducir las emisiones, los SRM podrían reducir rápida y significativamente los impactos del cambio climático, aliviando la presión sobre las regiones más vulnerables y calurosas. Sin embargo, esta disciplina, que una vez fue el dominio exclusivo de la ciencia pública, se encuentra ahora en una encrucijada crítica.

La preocupación ha escalado recientemente con la irrupción de empresas privadas que buscan capitalizar este campo emergente. Un caso que ha encendido las alarmas es el de Stardust, una compañía estadounidense-israelí que afirma haber desarrollado tecnología propietaria para enfriar el planeta. Su reciente anuncio de haber recaudado 60 millones de dólares en capital de riesgo, la mayor ronda de financiación conocida hasta la fecha para una startup de geoingeniería solar, ha puesto de manifiesto una tendencia inquietante. Este movimiento ha provocado una fuerte reacción por parte de científicos veteranos en el campo, quienes advierten que la carrera con fines de lucro podría socavar la base misma de la ciencia responsable y la confianza pública, elementos cruciales para abordar una intervención de esta magnitud.

El Peligro del Lucro en la Regulación del Clima Terrestre

Los expertos que han dedicado décadas al estudio de la geoingeniería solar expresan una profunda preocupación por la creciente inversión privada y el desarrollo de tecnologías que podrían alterar el clima planetario. Su principal objeción no es la falta de innovación, sino la naturaleza misma de las empresas con ánimo de lucro en un campo tan delicado. Argumentan que el estudio, la evaluación y el desarrollo de estas herramientas deben llevarse a cabo principalmente a través de esfuerzos científicos y de ingeniería coordinados públicamente y financiados de manera transparente.

La comunidad científica es clara: cualquier decisión sobre el uso de los SRM debe tomarse mediante debates gubernamentales multilaterales, informados por la mejor investigación disponible sobre sus promesas y riesgos. Los motivos de lucro de las empresas o sus inversores no pueden ser el motor de decisiones que tienen implicaciones globales. La transparencia es la piedra angular de la confianza, y sin ella, cualquier investigación, por bien intencionada que sea, pierde su utilidad y credibilidad.

Afirmaciones Cuestionables y la Batalla por la Credibilidad

Una de las mayores preocupaciones es la tendencia de estas startups a hacer afirmaciones técnicas audaces que no siempre están respaldadas por la evidencia científica rigurosa. Stardust, por ejemplo, declara en su sitio web haber desarrollado «partículas novedosas» que pueden inyectarse en la atmósfera para reflejar la luz solar, asegurando que son «químicamente inertes en la estratosfera y seguras para humanos y ecosistemas», y que «vuelven de forma natural a la superficie terrestre con el tiempo y se reciclan de forma segura en la biosfera».

Sin embargo, los científicos refutan categóricamente estas afirmaciones. La idea de partículas «inertes» en la estratosfera es, para ellos, un «disparate». Incluso materiales extremadamente no reactivos como los diamantes interactuarían con la química estratosférica, especialmente con los radicales altamente reactivos presentes. Además, cualquier partícula puede recubrirse con ácido sulfúrico existente en la estratosfera, lo que podría acelerar la pérdida de la capa de ozono protectora al dispersar ese ácido sulfúrico sobre una superficie mayor. Esta falta de rigor científico en las declaraciones de las empresas privadas socava la credibilidad de toda la disciplina y alimenta la desconfianza pública.

En contraste, el sulfato, el material más estudiado para los SRM, nunca se consideró perfecto, pero sus impactos climáticos y ambientales se entienden bien. Hay un inmenso cuerpo de conocimiento científico sobre el destino y los riesgos del azufre que llega a la estratosfera a través de erupciones volcánicas o por otros medios naturales. La lección del siglo XX con sustancias como los clorofluorocarbonos (CFC) y el pesticida DDT es clara: es crucial comprender el destino final de cualquier nuevo material introducido en el medio ambiente. Sin esta comprensión exhaustiva, el riesgo de daños imprevistos e inmensos es inaceptablemente alto.

La Confianza Pública: Un Activo no Negociable

La manipulación a gran escala de la atmósfera ya es una idea que genera escepticismo y temor en muchas personas. Las preocupaciones son legítimas: efectos secundarios negativos, impactos desiguales en diferentes partes del mundo o la posibilidad de que la existencia de estas soluciones disminuya la presión para abordar las causas raíz del cambio climático, es decir, la reducción de emisiones.

  • Motivos de Lucro: La introducción de intereses comerciales y la necesidad de generar ganancias crea más motivos de preocupación. El imperativo financiero puede llevar a las empresas a exagerar el potencial o la seguridad de sus herramientas, una práctica común para atraer inversores, pero desastrosa para construir confianza pública en la ciencia.
  • Riesgo de Lobbying: Existe un temor razonable de que las presiones financieras impulsen a estas empresas a ejercer presión sobre los gobiernos para que utilicen sus herramientas, desviando las decisiones de un análisis objetivo de riesgos y beneficios hacia intereses financieros y conexiones políticas.
  • Falta de Transparencia: A diferencia de la investigación pública, donde los hallazgos (buenos o malos) se publican y se someten a escrutinio, las empresas privadas pueden mantener la información bajo secreto de propiedad intelectual, impidiendo el examen crítico y la validación independiente.

Para tecnologías como la energía solar, los vehículos eléctricos o las baterías, la innovación impulsada por el lucro ha sido esencial para mejorar la eficiencia y reducir los costos. En esos casos, el beneficio del producto es claro y el costo es un factor determinante. Pero la geoingeniería solar es diferente. Ya es técnicamente factible y, en comparación con el daño climático que evita, su costo de despliegue es insignificante. Las preguntas clave no son de viabilidad técnica o económica, sino de índole social y ética:

  • ¿Cómo equilibrar mejor los riesgos y beneficios?
  • ¿Cómo asegurar un uso equitativo de los SRM?
  • ¿Cómo tomar decisiones legítimas sobre los SRM en un planeta con profundas divisiones políticas?

La confianza será el ingrediente más importante en la toma de estas decisiones, y la confianza no es un producto que la innovación con fines de lucro genere de forma natural.

El Camino Adelante: Ciencia Abierta y Gobernanza Global

La solución a este dilema reside en reafirmar el papel central de la ciencia abierta, financiada públicamente y coordinada a nivel global. Los científicos David Keith de la Universidad de Chicago y Daniele Visioni de la Universidad de Cornell, entre otros, abogan por un enfoque que priorice el interés público sobre los intereses comerciales. Esto implica:

  • Investigación Transparente: Los investigadores deben estar dispuestos a examinar a fondo tanto los pros como los contras, comprometidos a seguir la evidencia dondequiera que conduzca. La información debe ser accesible, no propiedad intelectual encerrada.
  • Gobernanza Multilateral: Las decisiones sobre si y cómo utilizar los SRM deben ser el resultado de discusiones entre gobiernos a nivel multilateral, asegurando que se consideren las implicaciones globales y la equidad.
  • Evaluación Rigurosa: Se necesita un marco robusto para evaluar los riesgos y beneficios de cualquier tecnología SRM, con un énfasis en entender el destino a largo plazo de los materiales introducidos en la atmósfera.

El potencial de la geoingeniería solar para mitigar algunos de los efectos más graves del cambio climático es innegable. Sin embargo, su desarrollo y posible implementación requieren una ética de la responsabilidad global y un compromiso inquebrantable con la ciencia y la transparencia. Los inversores en estas startups tienen la oportunidad de reflexionar más allá de la lógica del beneficio a corto plazo. Si realmente creen que la geoingeniería merece ser explorada, quizás su apoyo actual, tal como está estructurado, está haciendo que el camino sea más difícil, no más fácil.

Conclusión: La geoingeniería solar representa una frontera crítica en la lucha contra el cambio climático, con la capacidad de ofrecer un alivio significativo. Sin embargo, su complejidad científica, sus implicaciones éticas y el inmenso impacto potencial exigen un enfoque de máxima cautela, transparencia y colaboración global. La mercantilización de una herramienta tan poderosa, impulsada por el lucro y envuelta en afirmaciones científicas dudosas, no solo amenaza la credibilidad de la ciencia, sino que pone en peligro la construcción de la confianza pública, un elemento indispensable para cualquier acción climática colectiva y exitosa. Es imperativo que la ciencia y el interés público prevalezcan sobre los incentivos económicos en esta carrera por el futuro de nuestro planeta.

Fuente original: Why the for-profit race into solar geoengineering is bad for science and public trust