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Internet Estratosférico: ¿El Salto Cuántico para la Conectividad Global en 2026? Descubre el Impacto de las Plataformas HAPS

Publicado el 28-01-2026

Aeronave Zephyr de Aalto HAPS al amanecer, símbolo de la conectividad estratosférica

Con miles de millones de personas aún sin acceso a internet, las innovadoras Plataformas de Gran Altitud (HAPS) emergen como una solución revolucionaria. ¿Podrán estas aeronaves estratosféricas finalmente cerrar la brecha digital y redefinir la conectividad en 2026?

El Reto de la Conectividad Global: ¿Por Qué Sigue Habiendo 2.2 Mil Millones Sin Internet?

A pesar de los avances tecnológicos sin precedentes, la promesa de una conectividad global total sigue siendo un espejismo para una parte significativa de la población mundial. Se estima que alrededor de 2.2 mil millones de personas aún no tienen acceso a internet o su acceso es extremadamente limitado. Esta brecha digital persiste principalmente en zonas remotas y de difícil acceso, donde la infraestructura terrestre o el internet satelital actual no resultan económicamente viables o técnicamente eficientes. Mientras constelaciones como Starlink y OneWeb despliegan miles de satélites en órbita, vastas extensiones del planeta permanecen desconectadas, lo que resalta la necesidad de enfoques complementarios y más sostenibles para el acceso a la red.

La historia de la conectividad de alta altitud no es nueva. Proyectos ambiciosos como Google X’s Loon intentaron abordar este problema utilizando globos de gran altitud. Sin embargo, a pesar de su visión pionera, Loon se encontró con desafíos logísticos y económicos insuperables, cerrando sus operaciones en 2021. Los globos, aunque innovadores, eran difíciles de mantener en una posición fija, lo que requería un despliegue constante de nuevas unidades y hacía inviable su modelo de negocio a gran escala. Este precedente ha generado un escepticismo saludable en el sector, pero la nueva generación de tecnologías HAPS promete haber aprendido de estos errores y estar lista para el despegue.

HAPS: La Segunda Oportunidad de la Conectividad Estratosférica

Las Plataformas de Gran Altitud (HAPS, por sus siglas en inglés) representan una nueva ola de innovación en el ámbito de la conectividad. A diferencia de sus predecesores, la actual generación de HAPS se basa en aeronaves no tripuladas (UAVs) de ala fija y dirigibles controlables, diseñadas para operar de forma prolongada en la estratosfera, a altitudes superiores a los 20 kilómetros. Desde esta posición estratégica, muy por encima del tráfico aéreo comercial, pueden ofrecer conectividad de alta velocidad y baja latencia directamente a los dispositivos de los usuarios en tierra, sin necesidad de terminales especializados.

La clave de su atractivo reside en la capacidad de estas plataformas para mantener una posición estacionaria sobre un área determinada durante semanas o incluso meses. Esto permite una cobertura continua y localizada, lo que las hace ideales para regiones remotas donde la instalación de infraestructuras terrestres, como cables de fibra óptica o torres de telefonía celular, es prohibitivamente cara o logísticamente compleja. El potencial de las HAPS para «hacer rentable la conectividad remota», como señala Pierre-Antoine Aubourg, CTO de Aalto HAPS, podría cambiar drásticamente el panorama de la inclusión digital.

Innovación en el Aire: Los Pioneros de HAPS

Varias compañías están liderando este resurgimiento de la tecnología HAPS, con pruebas cruciales programadas para este mismo año en Japón e Indonesia, dos naciones insulares con desafíos de conectividad únicos.

  • Aalto HAPS (Zephyr): Esta empresa, spin-off del gigante aeroespacial Airbus, ha desarrollado Zephyr, un UAV de 25 metros de envergadura propulsado por energía solar. Zephyr ya ha demostrado una resistencia impresionante, manteniendo el vuelo durante 67 días consecutivos en abril de 2025. Los próximos meses de 2026 serán clave, con pruebas sobre el sur de Japón para llevar conectividad a sus islas más pequeñas y peor conectadas. La colaboración con operadores como NTT DOCOMO y Space Compass subraya el potencial de Zephyr para integrarse como una «torre de telefonía celular estratosférica», ofreciendo conectividad 5G sin la necesidad de equipos especiales en tierra.
  • Sceye: Con sede en Nuevo México, Sceye ha apostado por un dirigible solar de helio de 65 metros de largo, superando los desafíos de deriva que enfrentó Loon. Su tecnología, que incluye aviónica inteligente y baterías innovadoras, permite al dirigible «apuntar contra el viento» y mantener su posición de manera efectiva. Sceye también tiene previsto realizar pruebas pre-comerciales en Japón este año, en colaboración con SoftBank, consolidando la estrategia de los operadores japoneses de apostar por las HAPS como parte de su infraestructura de telecomunicaciones de próxima generación.
  • World Mobile: Esta empresa con sede en Londres ha adquirido Stratospheric Platforms y está desarrollando un UAV propulsado por hidrógeno. Planean probar una antena de matriz de fase innovadora que promete anchos de banda de 200 Mbps para hasta 500,000 usuarios en un área de 15,000 kilómetros cuadrados. Su visión es competir directamente con las megaconstelaciones de satélites, ofreciendo conectividad a un coste drásticamente inferior.

Más Allá de los Satélites: Las Ventajas Competitivas de HAPS

Aunque el internet satelital, liderado por empresas como Starlink de SpaceX, ha captado gran parte de la atención mediática, las HAPS presentan varias ventajas cruciales que podrían posicionarlas como una alternativa superior o un complemento indispensable, especialmente en la lucha contra la brecha digital en regiones menos desarrolladas.

  • Costo y Accesibilidad: El internet satelital a menudo conlleva un coste de suscripción y hardware considerablemente alto, que resulta inalcanzable para millones de personas en países en desarrollo, donde los ingresos diarios pueden ser tan bajos como 2 dólares. Las HAPS, al poder cubrir un área de forma persistente con menos unidades y sin la necesidad de costosos terminales especializados, prometen una solución más económica y accesible.
  • Densidad de Usuarios y Ancho de Banda: Uno de los mayores desafíos del internet satelital es la dilución del ancho de banda a medida que aumenta el número de usuarios en un área. Como señaló Elon Musk, los haces de Starlink son como un «haz de linterna» que, desde la órbita baja, cubren una gran superficie. Esto funciona bien con pocos usuarios dispersos, pero el rendimiento puede caer drásticamente en áreas con mayor densidad, incluso en comunidades isleñas remotas con cientos o miles de residentes. Las HAPS, al operar a una altitud mucho menor, pueden concentrar sus haces, proporcionando un ancho de banda sostenido incluso en zonas con mayor densidad de población, un aspecto crítico para la eficiencia de la infraestructura de telecomunicaciones.
  • Despliegue Rápido y Resiliencia: La capacidad de desplegar HAPS rápidamente en zonas afectadas por desastres naturales o conflictos armados es una ventaja innegable. Proyectos como Loon ya demostraron su valía tras el huracán María en Puerto Rico. Además, ofrecen una mayor soberanía sobre la infraestructura de internet para naciones más pequeñas, reduciendo la dependencia de megaconstelaciones controladas por potencias extranjeras.

Estas plataformas no buscan reemplazar completamente a las redes terrestres o satelitales, sino integrarse en una red de telecomunicaciones holística. Se conciben como un eslabón vital que llenará los vacíos de conectividad que las tecnologías existentes no pueden abordar de manera eficiente o económica, abriendo nuevas vías para el desarrollo sostenible y la inclusión digital a nivel mundial.

Desafíos Históricos y el Camino Hacia el Éxito

La trayectoria de las HAPS no ha estado exenta de obstáculos. El concepto de internet estratosférico ha sido explorado desde los años 90, casi tanto como las megaconstelaciones de satélites. Sin embargo, en el pasado, la tecnología estratosférica perdió terreno frente a las flotas espaciales debido a la disminución de los costos de lanzamiento espacial y la ambiciosa inversión de empresas como SpaceX.

Además de Google Loon, gigantes tecnológicos como Facebook también incursionaron en este campo con proyectos como Aquila, que fue discontinuado por dificultades técnicas. Estos fracasos pasados han alimentado un escepticismo entre los analistas, que proyectan un mercado de HAPS de solo 1.9 mil millones de dólares para 2033, una cifra modesta en comparación con los 33.44 mil millones esperados para la industria de internet satelital en 2030.

No obstante, la actual generación de fabricantes de HAPS asegura haber superado los retos que lastraron a sus predecesores. Las innovaciones en materiales, aerodinámica, baterías de larga duración y sistemas de control autónomo prometen una mayor estabilidad, resistencia y eficiencia económica. El desafío actual es no solo demostrar la viabilidad técnica, sino también la escalabilidad y la competitividad frente a una industria satelital ya establecida. Este año 2026, con las pruebas de campo en Japón e Indonesia, será decisivo para determinar si las HAPS finalmente pueden consolidarse como una pieza fundamental en la infraestructura de conectividad global.

Conclusión: El internet estratosférico, de la mano de las Plataformas de Gran Altitud, se presenta como una de las innovaciones más prometedoras para cerrar la brecha digital y democratizar el acceso a internet. Aunque el camino ha estado plagado de desafíos, las nuevas tecnologías y el enfoque renovado de empresas como Aalto HAPS, Sceye y World Mobile ofrecen una esperanza tangible. Si las pruebas de 2026 confirman su eficiencia y viabilidad económica, estas plataformas podrían no solo complementar las soluciones existentes, sino transformar radicalmente cómo miles de millones de personas se conectan al mundo digital, marcando un hito en la historia de la conectividad global.

Fuente original: Stratospheric internet could finally start taking off this year